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Costumbres Argentinas en Revista Pymes

Costumbres Argentinas: Medialunas Accesibles

Una panificadora con más de 16 años en el mercado lanzó en 2014 su marca Costumbres Argentinas, la panadería que vende la docena de medialunas a $39 y que ya suma 45 franquicias.
“El 50% de los franquicias volvieron a reinsertar en más franquicias, con un promedio de entre dos y tres locales”, cuenta Fernando Arosio, gerente de Franquicias. Las medialunas a $39, reconoce, los ayuda a sumar tickets en medio de la baja del consumo: según sus cálculos, las ventas de unidades subieron este año 20% contra 2016. “Nuestro foco está puesto en que cuando la crisis pase, esta gente se quede”, comenta.

Las franquicias Costumbres Argentinas se ofrecen en dos formatos: el “mini”, de $1,5 millones, con un local de 40 a 60 m2 y al menos cuatro empleados; el otro, de formato más tradicional, requiere una inversión de $2,5 millones y un local de entre 100 y 160 m2, con ocho a 10 empleados. “Podemos asegurar un negocio exitoso porque no pasa de moda, porque la empresa reinserte constantemente para mantener buenos precios”, agrega Arosio.

La suba de los impuestos internos a los autos de alta gama, combinada con su propio cumpleaños (50) llevaron.a Marcelo Nembrot a una encrucijada laboral. Hasta 2004 trabajaba en el área de finanzas de una importadora de autos de alta gama, que ese año pasó de vender 1,500 unidades a apenas 100. Nembrot decidió que era el momento de cambiar de rumbo: con la indemnización, encaró una franquicia de Costumbres Argentinas.

“Desde el principio busqué por el lado de los alimentos, ya que en tiempos de crisis el rubro funciona, la gente no deja de comer”, cuenta. “Analicé fast food” y cafeterías, pero los precios eran alto y tampoco el retorno era tan bueno. Hasta que me recomendaron Costumbres Argentinas: yo no conocía la marca, pero los contacté y a los pocos meses estaba abriendo mi primer local en Caballito”.
Dice que el negocio es fácil de gestionar, a pesar de que maneja varios productos, y que también lo sedujo el hecho de ser un franquicias activo sin tocar la harina. Y asegura que los tiempos de retorno de la inversión que le habían prometido se cumplieron.

“Al principio no les creí, me llamó la atención tanto optimismo, pero después hablando con otras franquicias me confirmaron que era así y, luego, lo pude experimentar yo mismo. Cuando arranqué, inmediatamente empecé a cubrir los gastos y a recuperar la inversión. Es una marca que no necesita esperar que la conozcan, inmediatamente está vendiendo”, destaca el empresario.
Para Nembrot, la pauta de que la cosa iba bien la tuvo el año pasado: mientras el consumo caía en picada, dice, su facturación se mantuvo.

“Además, la empresa no dejaba de entregar franquicias, así que antes que se cubran las mejores plazas, me apuré a abrir El Segundo local en Recoleta”, cuenta. Para esta segunda apertura invirtió al rededor de $3 millones que consiguió con un crédito bancario, contra los $2 millones que había sacado de su indemnización para abrir su primer local de Caballito.

Una variable del negocio, que es clave según Nembrot, es saber comprar en función de las ventas: no comprar de más ni de menos, ya que si el producto se vence sin ser vendido, es una pérdida que queda para la franquicia. Y resalta algo que no siempre es fácil de entender: que el dinero de la caja es del negocio, con prioridad en los sueldos y demás costos fijos. “Recién después, lo que sobra, puede ser considerado como ganancia.”

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